miércoles, 7 de octubre de 2015

A veces soy un borde


Hay días que me siento tontorrón. Lo utilizo en varios sentidos, pero el de hoy es tontorrón de tontarrio, de hacer el payasete a todas horas, de decir más tonterías de las normales.
Casi he formado un escándalo en el restaurante en una comida con los compañeros.

Normalmente suelo llegar al trabajo atizando a diestro y siniestro, no queda títere con cabeza, pero en plan cariñoso, cari amoroso.

Empecé a hacer el payaso en el trabajo a partir de una comida de navidad, hace 7 u 8 años, no recuerdo exactamente. El consejero delegado, el jefazo, nos dio un discurso nada navideño, poco halagüeño, poco tierno. Normalmente él, como persona humana, es poco entrañable, pero nos soltó un discurso que casi parecía un bocinazo, una sentencia de muerte, claudicante, sin esperanza, vamos, que si llegábamos al verano sería por un milagro divino.

A la mayoría de la gente, de mis compañeros, se les atraganto el turrón. En cambio, lo admito, yo bostezaba, imagino que sería por el sueño que me suele entrar después de comer, ya se puede caer el mundo a pedazos, que yo sigo dormitando.
Este buen señor, termino su discurso de navidad, nos deseó felices pascuas y salió pitando a saber dónde. Nos entró la duda si pedir un copazo o no, pues realmente nos apetecía para ahogar nuestras penas, pero claro, tampoco queríamos ahondar en el ya enorme agujero de la tesorería de nuestra queridísima empresa.

Psss total, ¿quién lo va a notar? Ya que más da. Me levante y toque con la cucharilla en mi copa. Tin tin tin tin. Silencio, silencio por favor… ¡Silencio cojones!
Todos me miraban entre la mayor de las sorpresas, con emoción contenida, alguna lagrimita e incluso alguno imagino llego a pensar “pobre, que irá a decir ahora éste…”

Tengo que admitir que el vino me ayudo. Me encanta el buen vino, es así. Me imagino que me zumbaría media botella (mínimo) comiendo.

Las palabras me salían solas. Empecé a contar historietas y anécdotas de mi anterior trabajo, aquel en el que tenía el silbido del diablo detrás de mí, visto con perspectiva y contándolo con dos copas de más, como si contigo no fuera la cosa, como si fuera un cuento, puede resultar desternillante. La gente se doblaba de la risa.
Reconozco que me crecí. Le empecé a dar un toque entre épico e imaginario, improvisando conversaciones y situaciones.
Empezaron a grabarme con los móviles. Los camareros se acercaron, nos invitaron. Me pusieron mi ron al lado. Yo no sé el tiempo que estaría contando gilipolleces, en un monologo hacía los demás, pero que, en realidad, casi era conmigo mismo.

Las servilletas volaban por el aire, la gente daba puñetazos en la mesa de las carcajadas que soltaban, se apoyaban unos en otros. Llegue a pensar que a una compañera en concreto la daría algo, parecía poseída por el demonio.

Soy simple. Y un puto romántico. Porque solo quería hacerles reír y porque solo quería hacerles ver algo tan sencillo como que el infierno está en otros sitios y que siempre, siempre hay esperanza.

Desde entonces me buscan para este tipo de “eventos”. Y no hay comida navideña en la que no tenga que improvisar con mis historietas. Y no hay mañana en la que tomando el café no tenga que alegrar a más de uno, aunque el que necesite alegría sea yo mismo.

 
En las comidas llega un momento que se empieza uno a aburrir, sobre todo cuando empiezan con la política, la nacional y la de las empresas. Todos opinan sobre lo mal que esta todo y lo que cuesta sacar todo adelante. Sobre como optimizar, sacar más rendimiento, aplicar mejor los resultados, incrementar la facturación, firmar más contratos, etc….etc…etc….

Ahora que no me escucha ninguno, lo diré: me aburren. De manera sobrehumana.
Y como me apetecía hacer un poco el payasete y meterles un poco de caña, pues…
A veces soy un poco borde y faltón, lo reconozco.
Transcribiré más o menos esa sobremesa, total, ya puesto a hacer el payaso…

-          Ala venga, si no tenéis ni puta idea de lo que habláis.
-          Ya tenemos aquí al listo…
-          Ni listo ni leches, lo que hay que hacer es tener a la gente contenta, joder.
-          ¿Subiendo su sueldo? Jajajaja
-          Tú siempre pensando en lo mismo, empiezas a dar asquito tío.  
-          Dinos que es más importante.
-          Pues mira machote, muy sencillo, por ejemplo, odio los lunes.
-          Jajaja y todos, mira este ahora.
-          Por eso. Los lunes habría que entrar a trabajar a las 12 de la mañana. No, no, no me miréis así, ya sé que mucha gente lo piensa, pero joder, es que es verdad, la gente iría contenta al trabajo, empezaría la semana con ganas, descansados, producirían, esa palabra que tanto os gusta usar, producirían el triple desde las 12 hasta la hora de comer que un lunes normal desde las 8 o 9 de la mañana.
-          ¡y cobrando lo mismo! ¡eso!
-          Y dale…, me recuerdas al Señor Cangrejo, tranquilo hombre, que ya pago yo la comida.
-          Jajajaja
-          A ver tonto el haba, ¿tú que haces los lunes cuando llegas al trabajo?
-          Joder pues lo mismo que todos los días.
-          Es decir, mirar el Marca.
-          Entre otras cosas…
-          Si supieras que los lunes no empiezas hasta las doce, el domingo te quedarías viendo los goles en el Estudio Estadio y no tendrías que estar el lunes haciéndolo. Además, no me jodas, que los lunes los dedicas a mirar no solo el Marca, también el Facebook, twitter y demás foros y foras, vamos, que hasta las 11 no mueves un dedo.
-          Hombre, siempre hay cosas que hacer a primera hora.
-          ¿Tocarte los huevos y pensar en lo que te queda de semana?
-          Jajajajaja
-          Imaginaos. Imaginar esos domingos, que llega la tarde y ya te empiezas a deprimir, pensando en el puto lunes. Si estas comiéndote los mocos en tu casa, con la resaca del sábado, solo te entra más dolor de cabeza de pensarlo. Si estas fuera, tu mente te carcome porque tienes que volver, claro, hay que recoger, bañar a los niños, fregarte los calzoncillos, preparar los macarrones, cosas de esas.
-          Jajajaja, pero tendrías que hacerlo igual de todos modos.
-          Sí, pero no es lo mismo, nada es lo mismo. Si por Decreto ni Dios trabajará hasta las 12, esos domingos serían una bendición, podrías ir al cine, o quedarte en tu pueblo un poco más tomándote otro par de cañitas, o incluso, si estas fuera, hacer noche. ¡Esa economía que tanto os preocupa funcionando a tope!
-          ¿Y los Colegios? Habría que madrugar igual.
-          Hasta las 12 cerrados también, que los vamos a hacer gilipollas con tantas tonterías. Tantas actividades ni leches, tanto inglés, alemán y chino. Y luego no saben ni donde esta Badajoz ostias. Cuando yo era pequeño, las actividades eran hacer el cabra en la calle, jugar a la guerra con piedras y palos, mancharnos hasta decir basta y, a pesar de todo, ya me veis que aquí estoy.
-          Jajaja, eso, así estas querrás decir, hecho un salvaje, un pueblerino.
-          El salvaje eres tú, que no sabes ni echar una firma en condiciones, cuando ven tu firma se piensan que están contratando con un subnormalito.
-          ¿Pero que tienes en contra de mi firma?
-          Que es vergonzosa.
-          De verdad, no hay quien hable contigo cuando te pones así. Siempre igual…
-          Igual que los viernes, ¿Por qué salir a las 3? Habría que salir como muy tarde a las 1 y media. Saliendo a la 1 y media, la gente iría a tomarse unas cañitas, incluso ya de paso puede que se quedarán a comer y también puede que se dieran una vuelta por el barrio para comprarse algo, tan contentos de la vida. Saliendo a las 3 lo único que te apetece es irte a comer unas lentejas a casa de tu madre.
-          Jajaja tú solo piensas en la cerveza.
-          No, para nada. ¿Qué haces los viernes a última hora? ¿Quién coño trabaja a esas horas? Nadie. Bueno, sí, alguno aquí presente se dedica a mandar correos los viernes a las 2 y media. Y no quiero mirar a nadie, ejem…
-          Si lo dices por mí lo hago para que lo tengas en cuenta el lunes, son temas importantes.
-          Jajajaja, eh… a ver, no me toques los huevos tío, si lo haces es para que si alguien te pregunta puedas decir: “no… si yo ya lo mande la semana pasada…”
-          Jajajaja jajajaja
-          Pero claro, la “semana pasada” se compone de lunes, martes, miércoles, jueves y viernes. Y viernes a las dos y media de la tarde, que es cuando lo haces tú.
-          Te equivocas, no lo hago por eso, pero vamos, que tú mismo.
-          A ver, no te enfades hombre, cómo te lo explico, que me toca un pie, como si quieres decir, para quedar bien, que me lo mandaste hace un mes, el resultado va a ser el mismo te lo aseguro, y lo sabes…
-          Tío, afíliate a un partido de estos nuevos, seguro que triunfas.
-          No te equivoques chavalote, que yo de buitre y juntacadaveres tengo poco.
-          Jajaja ¿Por qué dices eso?
-          Porque no me gusta usar el dolor ajeno, que es lo que hacen todos estos de ahora.
-          Quieren un mundo más justo, el poder de la democracia.
-          ¿Más justo? Ja, si no saben ni lo que significa justicia, no me jodas. Quieren su mundo, eso es lo que quieren, que no tiene porque ser el mío.
-          ¿Y a qué hora te levantarías los lunes entonces?
-          Pues a una hora prudencial, sobre las 10 de la mañana, que tengas tiempo de sobra para desayunar tranquilamente y hacer todas las tonterías que harías si estuvieras en el trabajo. No me digáis que no os jode el domingo por la noche, viendo una película de estas, con esos cortes para anuncios que duran 7 minutos, mirando el reloj, pensando que te van a dar las tantas.
-          Es que últimamente se pasan con los anuncios.
-          Ahí está. Si no tuvieras la presión de las 7 de la mañana, hasta incluso no te importaría quedarte después a ver a la Bruja Lola.
-          Jajajaja Seguro que te la tragas entera, como si te viera. Por eso llegas todos los días tarde.
-          Jajajaja ¿a la bruja? Eh… no, no que va. Y no llego tarde, llego a mi hora.
-          ¿Las 9 y media es tu hora?
-          Es mi hora sí, que mi trabajo me ha costado acostumbraros a ello.
-          Jajajajaja
-          Además, ¿Qué haces tú a las 9? Mirar El País, ABC, Expansión y su puñetera madre. ¿Y tú? Contar tus aventuras con los caballos en tu finca, no te jode.
-          Ya bueno, pero estamos ahí, cumplimos con nuestro horario.
-          Ohhhhhh ¡El deber! Ya…. ¿Te digo yo a ti algo cuando vuelves al trabajo a las 5 después de comer?
-          Tendría alguna comida o reunión.
-          ¡Claro! Comida calentita en tu casa y reunión con tu almohada no te jode.
-          Jajajajaja
-          ¿Pero qué dices?
-          Pero tío… si vuelves con el pelo engominado y la corbata perfectamente colocada, vete a contar cuentos a otro.
-          Yo macho, Enrique de verdad, contigo es imposible.
-          Jajaja ay madre… Camarero, perdone, unos chupitos para esta tropa y nos trae la cuenta.
-          Están invitados a los chupitos señores.
-          ¿Ah sí? Pues gracias, simpático.
-          ¿No quieres una copa?
-          Jajajaja ¿Aun queréis que me tome una copa con vosotros?
-          Jajaja que remedio…
-          No, no… gracias. Voy, voy… a dar un paseo, a andar. Necesito respirar.
-          Quédate hombre, ¿Qué prisa tienes?
-          Ninguna, pero esta espalda… me va a matar, me alivia estar de pie, luego nos vemos.
-          Venga Quique, hasta luego.
-          Hasta luego.
-          Luego nos vemos.
-          Hasta luego, no te pierdas.
-          Hasta luego Quique.

jueves, 1 de octubre de 2015

Carta de aceptación al Colegio Hogwarts


COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERIA

Querida señorita,

Imaginamos tu cara de sorpresa ahora mismo. Antes de nada perdona si la lechuza, tan sigilosa que llega siempre sin avisar, te haya podido asustar en la noche, no es nunca nuestra intención.

Te estarás preguntando la razón de esta visita inesperada y, más aún, casi hemos visto tu mirada, entre recelo y excitación, ante el sobre que nuestro silencioso mensajero ha dejado entre tus sabanas.
Y claro, si estás leyendo estas líneas, es que has tenido la valentía de abrirlo.
¡Primera prueba superada!

Pues bien, nos complace comunicarte que:
 
Has sido admitida en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería
Te espera un mundo de Fantasía y de Ilusión
¡Enhorabuena!

Seguramente, ahora mismo, no sepas cómo reaccionar, que decir, ni que pensar, te estarás preguntando porque has sido aceptada.
Te preguntaras porque ese sueño que perseguías con ansia, aferrada a tu almohada, en esas noches en las que te cuesta dormir, se ha hecho realidad.
Hay tantas peticiones, tanta gente que, como Tú, desean entrar en nuestra Escuela.
Son tantos los que desean soñar y convertir en magia sus pensamientos. Tantos los que anhelan vivir en nuestro mundo escondido.  

Pero claro, no todos lo consiguen, ni lo merecen, ni, desde luego, están preparados para ello.

¿Quieres saber por qué Tú? ¿Si?
¡Bien! ¡Buen comienzo!

Si finalmente te decides y aceptas nuestra invitación, podrás conocer y comprender todo con mucho más detalle, pero, aun así, te adelantaremos ahora las razones, pues detrás de unas palabras bonitas siempre hay algo escondido, ¿o no? ¿Quién sabe? Y es de justicia que conozcas, desde ya, no solo las razones, sino también, nuestras condiciones, que básicamente se reducen a una: Te ayudaremos y Tú a nosotros.

Debes saber que llevamos observándote desde hace años, desde que eras una niña, no nos culpes, tu alma vino a nosotros y nosotros tenemos la necesidad de hacer felices a los demás.

La razón principal es que hemos visto que lo das todo. Lo das todo sin pedir ni esperar nada a cambio. Ese es el requisito número uno, el que Tú cumples a la perfección. Nos dejas encantados y turbados, pues hemos sentido como das tu vida, tu cielo, tu cuerpo, lo das todo.

Hemos observado tus noches, esas en las que los miedos, las dudas, las vidas y los sueños recorrían tu mundo.

Te hemos visto cantando, saltando y bailando y nos ha hecho gracia. Nos pareció lo más tierno que habíamos visto en mucho tiempo. Y también te hemos visto pasear, caminando tan despacio que parece que no ibas a llegar nunca a ningún sitio.

Te pusimos a prueba y tú no preguntaste, no querías más explicaciones, no hablaste de olvidar, ni tampoco de luchar. Simplemente lloraste. Por eso sabemos que eres Tú.

Porque Tú, Tú, no paras de sonreír, de reír, cada vez que sientes la magia a tu lado. Porque sólo lloras cuando el hechizo desaparece.

Te seremos claros: Lo hemos visto en tus ojos. Porque no tratas de entender, ni de juzgar, ni de aconsejar. Y no será porque no sepas hacerlo, sino porque tu corazón te dice que no puedes, ni debes. Porque crees más, porque tienes grabada la libertad y el amor en tu alma. Y eso significa creer.

Tú, simplemente, abrazas y eso es, que lo sepas, alucinante, mágico.

Hemos comprobado que siempre das las gracias y siempre pides perdón, aunque el otro no lo merezca. Y no lo haces por educación, lo haces porque forma parte de nuestro requisito principal, aun sin que lo sepas.
Por cómo hablas y más aún por cómo callas. Por tus susurros.

Por cómo te acercas al mundo, con miedo pero con esperanza, despacio, bajando la cabeza, porque sabes que al levantar la mirada, casi nadie podrá con ella, por cómo te dejas llevar a ese mundo que anhelas.  
Ahora ya lo sabes.

Si aceptas nuestra invitación, comprobarás toda la magia que aún escondes, perfeccionaras tus hechizos y podrás, más aun, hacer felices a los que te rodean, esa será, por llamarlo de alguna manera, tu única “responsabilidad”.

Antes de terminar, te decíamos que necesitaríamos tu ayuda, pues, quizás Tú, puedas hacerlo. Te lo explicaré: tenemos una solicitud de baja en la Escuela, de alguien que, como Tú, lo ha dado todo. Sin embargo, sus sueños le han roto y su lucha contra Voldemort le ha dejado consumido. Aunque aún tiene intacta su magia y sus hechizos son cada vez mejores, piensa que la hora de abandonar nuestro Colegio le llegó hace tiempo y, si lo hace, nos privará de su sonrisa, de su luz. Ponemos en ti nuestra esperanza de que puedas convencerle para que siga con Nosotros.

Si estas decidida a compartir con nosotros tu magia, esperamos tu lechuza de contestación.
Ya conoces el camino a la Estación, para coger el tren que te traerá Aquí.


Tuyos, siempre
Kike Potter
Colegio Hogwarts

martes, 22 de septiembre de 2015

Premios


Hola, cuando hace casi un año empecé a mostrar a los demás lo que escribo, no pensé en encontrarme con estas cositas que te sacan una sonrisa y te hacen tener más ganas aún de seguir escribiendo. Mi blog es de lo más simple, me lo hizo un amigo en media mañana y desde entonces, lo reconozco, no lo he cuidado ni renovado (tampoco se hacerlo), solo voy poniendo lo que escribo.

GRACIAS a Eva, si, ¡sí!, EVA, Eva Mercader y a su joya laciudadesmeralda, primero por tu sonrisa y por hacerme reír y también por, casi sin tiempo, concederme los premios FT y LIEBSTER.

GRACIAS también a Luis, Luis Perronegro, desde su blog luisperronegro, por concederme igualmente el premio FT, como ya te dije, nunca sabes quién te está pensando, imaginando o incluso leyendo…

Gracias a ambos por acordarse de mí y concederme estos premios. Y gracias a todos los que escriben y tienen la valentía de mostrarlo y de compartirlo. Me gustaría poder visitar más los blogs de todo el resto de gente que escribe, pero muchas veces se me hace imposible, nominaría y premiaría a muchos, incluso muchos que aun ni he leído.
 
PREMIO FT


Como ya os he dicho me concede este regalo Eva Mercader y su querido erizo.

Mis nominados al PREMIO FT son:

-          Luis M. Gómez Pascual. Blog mimayorenemigosoyyomismo
-          Julia Jiménez. Blog pasitosgigantesinfant
-          Teresa Rune. Blog bluesemen
-          Isabel Lojo. Blog Isabel-lojo
-          Kela del Mar. Blog keladelmar

 
PREMIO LIEBSTER AWARD
Logo premio Liebster

LIEBSTER AWARD es un premio entre blogs pequeños de un bloguero a otros. Según las zonas y estilos se escogen a 5, 11 o 20 blogs más que son igual de NOMINADOS y GANADORES. Me otorgan este premio Eva Mercader laciudadesmeralda y Luis Perronegro luisperronegro

Aunque parezca cansino ¡MIL GRACIAS A LOS DOS!

 
REGLAS:

LIEBSTER AWARD es una cadena. Los blogs nominados deben tener menos de 200 seguidores, por lo tanto blogs pequeños. Las reglas oficiales son:

1. Debes tener ya un LIEBSTER para poder nominar a un total de 5, 11 o 20 blogs.

2. En los LIEBSTER se es nominado entre las selecciones de algún Blogger ya ganador de uno y que nomine a cierta cantidad, estos nominados se convierten en ganadores en el momento que responden a las preguntas que se han señalado y nomina a otros blogs. De inmediato ya es ganador de un LIEBSTER AWARD.

3. Al ser nominado a un LIEBSTER, debes seguir al Blog que te otorgó la nominación.

4. Después de seguir al Blog que te nomino, debes contestar exactamente 11 preguntas que te realiza el Blogger o escribir 11 cosas sobre ti. Es decisión del Blog que te nomina si te realiza 11 preguntas o pide saber 11 cosas sobre ti.

 
Estas son las preguntas estándar con sus respuestas por mi parte:

1. ¿Por qué decidiste hacer un blog?

Pues la verdad es que no lo decidí, simplemente, como otras cosas en mi vida, llegó de repente, de la manera más inesperada, como una estrella fugaz.

2. ¿A quién admiras entre la blogosfera (mundo del blog)?

A todos los que visitas y dices ohhhhh, de lo bien y bonito que lo tienen, reconozco que me entra un poco de envidia (sana… ¡que narices! ¡Envidia y punto!).

3. ¿En qué país te gustaría vivir?

A veces he pensado en Nueva Zelanda (por lo lejos y por ser el rodaje de mi libro favorito), pero pensándolo bien, ¡se me dan fatal los idiomas!, así que me quedo aquí, aunque quizás en otro lugar.

4. ¿Por qué crees que te he nominado a un Liebster?

¿Porque al leer dices “vaya, vaya…” o “joder, no escribe mal este tío…”?
Porque piensas y sonríes.

5. ¿Tu mayor éxito?

Ayudar y guardar, siempre en la sombra. Haber hecho felices a los demás.

6. ¿Tu mayor fracaso?

No lo llamaría fracaso, pero si duele haber tenido piedad de quien no la merecía y haber dado todo a quién no lo quería.
Mi mayor fracaso es haber podido hacer daño a alguien, aun sin saberlo o quererlo.
¡Ah! ¡Y que mi nene celebre sus goles como Cristiano Ronaldo! Gggggggrrrrrrrr

7. ¿Cuál es tu blog favorito?

Hay muchos que son especiales, hechos con mucho cariño y trabajo, por citar alguno me quedo con Juantobe y su blog edupsique, por todo lo que contiene, por lo que escribe y como lo escribe; aunque, he de reconocerlo, me hechiza como escribe Teresa Rune bluesemen, aunque lo haga tan poco, porque siento al leerla que le sale de las mismas entrañas.

8. ¿De qué te gusta escribir más en tu blog?

De recuerdos, de vivencias, que las adorno con mi cabecita loca.

9. Viajar, cocinar o cantar, escoge una y explica por qué.

No se cantar, bueno, cantaba, pero ya no lo hago. Viajar me encanta, aunque tengo pánico al avión. Y cocinar me relaja, ¡excepto cuando salta el aceite!

10. Un consejo, truco o tip que trate sobre alguna temática en tu blog o sea de tu interés.

Suelo escribir en el trabajo, chssss ¡que nadie se entere! Si me preguntan qué hago, digo que estoy con el informe mensual, ¡qué gran invento el informe mensual!

11. Espero que sigas actualizando tu blog, ¿Qué más traerás a él?

Tengo muchos relatos empezados, aunque no encuentro el momento apropiado para terminarlos. Me gusta más cuando, de repente, me pongo a escribir como un chiflado sobre lo que viene a mi mente o lo que recuerdo. Eso traeré. 

¡Vayamos al grano! Mis nominados al premio LIEBSTER son:

-          Teresa Rune. Blog bluesemen
-          Yolanda Bueno. Blog yolandabuenomelado  
-          Cien frases. Blog cienfrasesmilpalabras
-          Alexandra Díaz Alonso. Blog manifiestodeunsentimiento
-          María. Blog estrellamarina


Por último, al ganar el premio LIEBSTER:

1. Debe hacerlo visible en su Blog como un archivo a modo de Widget de la imagen que presente su premio.
2. No debes olvidar seguir la cadena nominando a otros Blogs.

¡ENHORABUENA Y GRACIAS A TODOS!

 

lunes, 14 de septiembre de 2015

No soy Spiderman

No soy Spiderman. Aunque parezca que haya podido serlo, no lo he sido, ni lo soy.
Si fuera Spiderman iría sobrevolando, balanceándome, lanzando mis telarañas hasta recogerte. Te cogería, te abrazaría y te dejaría a salvo en el suelo o en la repisa de algún edificio.
No me podrías mirar a los ojos, llevaría mi mascara; y no podría hablarte, pues reconocerías mi voz y me descubrirías.
La gente aplaudiría al héroe y al día siguiente saldría en los periódicos, ¡toma ya!

Tampoco soy un bombero. Aunque estaría bien, ¿no?
¿A qué te dedicas? Soy bombero. ¿Bombero? Si. ¡wow! ¡No me digas! ¡Mmm! ¡Interesante!
Si fuera bombero, con esas grúas y escaleras que llevan, podría acercarme lo suficiente a ti para que te aferrases a mi mano. También podría recogerte abajo, antes de caer, poniendo una balsa de espuma o colchoneta de rescate. Saltarías como las niñas.
Hasta incluso podría llegar a ser divertido, emocionante.

Ni siquiera estoy cachas. Más bien un poco huesines.
Si estuviera cachas, marcando bíceps, con algún tatuaje, te esperaría en plan chulito.
Me pondría debajo y te recogería en mis potentes brazos. Te guiñaría el ojo nena y te dejaría tranquilamente en la acera. Hasta incluso puede que intentara ligar contigo.

Pero… no soy Spiderman, ni soy un bombero, ni estoy cachas.

En realidad puede que no signifique nada, una simple imagen, que todo sea una farsa, que, como en los espectáculos de magia, estés cogida por una cuerda invisible y yo, ingenuamente, este haciendo el ridículo.

¿Qué puedo hacer yo? Si ni siquiera sé nada. Nunca he sabido nada. No sé nada. No soy nadie.

Te contaré una historia. Compartiré contigo un recuerdo. Siempre me han fascinado las aves rapaces, las águilas en particular. El último regalo fue un enorme libro sobre las rapaces ibéricas, con ilustraciones. Me dolía que muchas de ellas estuvieran en peligro de extinción. Aún lo releo y miro de vez en cuando.

Cerca del río, bajando por uno de los valles, en un enorme olmo, el más grande que he visto en mi vida, tenían su nido una pareja de águilas perdiceras. Lo descubrí siendo un niño, pues me gustaba explorar, bajar hasta el infierno y sentir que casi me perdía.
Bajaba con mi bici, la aparcaba cerca del camino y me adentraba en la maleza.
Tenía que ocultarme, ir corriendo de escondite en escondite, pues sabía que las águilas son capaces de ver un conejo a centenares de metros desde el cielo y yo era más grande que un conejo y, si me veían, no se acercarían a su nido, a no ser que fuera por extrema necesidad.
Llegaba hasta el borde del precipicio, me ocultaba entre los matorrales, sacaba mis prismáticos y esperaba, con mi botella de agua y mi paquete de galletas del Príncipe de Beckelar. Bien, bien… ya tengo la posición. No me importaba esperar horas. Sabía que, más tarde o más temprano, irían al nido, a dar de comer a sus aguiluchos.

Las veía batiendo las alas, arriba, vamos… bajad… oía sus gritos. Y bajaban. Las tenía a escasos 50 metros. A veces, me sorprendían, pues estando yo oculto, pasaban sobrevolando mi cabeza, solo unos metros por encima, ¡ostias que susto! ¡Joder! ¡ufff! Un escalofrió recorría mi cuerpo entero. Ya está… no ha pasado nada.
Y sacaban adelante a sus polluelos. Era fascinante observarlos volar por primera vez, ver a la pareja de águilas y sus dos o tres crías, planeando en el cielo.

Durante años anidaron allí. Y yo me convertí en su guardián, así, al menos, lo sentía yo.
Imagino que alguno más sabría de su existencia, pero yo jamás lo compartí con nadie, pues me podía el miedo a que llegara a conocimiento de la persona equivocada y pudieran hacer daño a mis águilas.

Pero llegó esa enfermedad y secó su olmo, mi olmo y todos los de alrededor, todos, de raíz.
Y yo bajaba hasta el fondo del valle, al comienzo del tronco y maldecía aún no se contra quién, porque mis águilas dejaron de anidar allí.

Aun así, obtuve su amistad, su cariño, para siempre.

¿Y que podría hacer yo? Implorando esa antigua amistad, he convocado a las grandes águilas.
Quedan ya tan pocas, siempre ocultas, desean no existir para los mortales.
Son enormes, su cuerpo y sus alas son capaces de sostener a una persona.
He pedido su ayuda, no para mí, eso les ha hecho dudar, hasta que las he convencido que es como si lo fuera, porque lo siento así, porque me retumba dentro.

Una de las grandes águilas acudirá rauda. Son fuertes, más rápidas que el viento, te recogerá y remontara el vuelo, subiendo hasta las nubes. No temas, no te dejará caer, aun así agárrate fuerte. No hablan a nadie que no conozcan, jamás lo hacen, pero te dejará a salvo, donde tú la digas. Gánate su amistad, hazlo, así volverá a recogerte siempre que lo desees.


 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Me tenia que haber levantado


Ayer iba en el metro. Normalmente, como nadie sabe, voy de pie. Pero ayer me sentía agotado, de estos días que te sientes agotado. Así que busque sitio y me desplomé. Intentas acoplarte y ponerte lo más cómodo posible.

A mi izquierda tenía a un hombre escuchando música con sus cascos. A mi derecha una señora leyendo un libro. Pasadas 3 estaciones me fije que la señora seguía en la misma hoja de su libro y también me fijé que el señor de la izquierda tenía la nariz roja.

El señor de los cascos, de repente, se puso a tararear, a mover sus brazos y pies como si estuviera tocando una batería, en pleno concierto.
La señora del libro no se inmutaba, seguía en su misma página; levante un poco más la mirada y me di cuenta que estaba dormida.

A mi izquierda un loco con la nariz roja tocando la batería y a mi derecha una señora dormida, con un libro entre sus manos, en postura perfecta de equilibrio.

Me hubiera reído. Lo hubiera hecho si hubiera tenido alguien enfrente que, como yo, tuviera ganas de hacerlo. Lo hubiera hecho sino estuviera tan agotado.
Pero estaba agotado y la gente ya no se ríe por estas cosas, al contrario, apartan la mirada e, incluso, si es posible, se cambian de sitio, no vaya a ser que el de la batería se lo crea aún más y saque un palo ¡un palo! y después, con ese palo, te arree en la cabeza.

Quizás yo mismo sea así. Entre la locura y la armonía. Entre el ruido caótico de una batería y el silencio relajante de un libro, pues no me importa estar loco y me gusta leer de vez en cuando.

Quizás sea al revés, quizás el loco que toca la batería en los conciertos sea el más cuerdo de la orquesta y el que lee tranquilamente en su sofá este como un cencerro.

Porque no tengo miedo a la locura y el equilibrio puede llegar a aburrir. Porque estando loco, sueñas. Porque estando equilibrado, duermes sin más.

¿Qué canción escucharía? ¿Qué libro leería? Jamás lo sabré. Jamás lo sabremos. Sería una canción de rock y un libro de yoga. Fíjate que quizás fuera música clásica y el tío fuera borracho (nariz roja) o sólo contento de la vida; quizás fuera un libro de sexo y asesinatos, pero la buena señora estuviera agotada, hasta incluso pudo quedarse dormida pensando en ello, en el sexo me refiero, no en matar a nadie (que aún seguía a mi lado).

Estoy un poco loco sí. No me importaría estarlo más y lo hubiera dado todo por ciertas locuras. Haberlo estado más aún y vivir esas locuras.
Y también me gusta estar relajado, durmiendo, en perfecto equilibrio.

Pero, ¿sabéis lo que me paso? Que me fui hundiendo cada vez más en mi asiento, no por miedo al batería, no porque la señora me transmitiera su sueño, lo hice, sencillamente, porque enfrente ya no había nadie y me gusta estirar mis piernas, no molestaras a nadie y nadie cruzará por encima.

El loco se levantó. Seguía tocando la batería cada vez de forma más desenfrenada, dando con los nudillos en la ventana de la puerta del vagón. Se abrió la puerta y se fue medio trotando.
La señora se despertó. Cerró su libro. Lo metió lentamente en su bolso. Se dirigió tranquilamente a la puerta y salió también, andando despacio.

Yo me quedé solo. Sin batería y sin libro.

Espera, espera… quizás, quizás… quizás la señora no estaba dormida, quizás, es cierto, estuviera leyendo un libro sobre asesinatos en serie, quizás la loca sea ella y estuviera haciéndose la dormida. Puede que, al salir del metro, haya seguido al loco de los cascos y que éste, no este loco ni borracho, sino simplemente resfriado y feliz.
Quizás… le haya seguido hasta la misma puerta de su casa, le haya hecho cualquier pregunta trivial y le haya acribillado allí mismo a navajazos, por molestar más de la cuenta, le haya dejado el libro entre las manos y se haya puesto ella los cascos.

Casi hasta me sentí culpable de haber estado en medio. Quizás, sólo quizás, si me hubiera levantado, hubieran podido mirarse y entenderse, charlar y hasta tomarse unas cervecitas juntos. Cachis. Cosas que pasan.

Kike Potter. Capitulo Final

¿Y tú? ¿Y de ti? ¿Quién se preocupa por ti? ¿Quién te cuida realmente? Me gusta conducir solo. Puedo poner la emisora de radio que qui...